Visitantes

En cifras

35.000 visitantes acuden a Izki cada año a disfrutar de sus bosques y roquedos y, por supuesto, de sus pueblos y sus gentes.

A la red de sendas se le suma una importante oferta didáctica y educativa, que incluye visitas guiadas, anillamiento científico, talleres sobre plantas medicinales, celebración del día de las comunidades pastoriles, etc.

Las actuaciones de divulgación del proyecto PRO-Izki también están dirigidas a los visitantes del Parque y les ayudarán a conocer mejor el valiosísimo patrimonio natural que posee y los esfuerzos realizados para su conservación.


Un espacio por explorar

Senderismo, rutas en bicicleta y a caballo son algunas de las actividades que se ofrecen, tanto en el Parque, como en el entorno.

Una red de 15 senderos permite al caminante descubrir los bellos parajes de este parque natural, observar su flora y su fauna y también, apreciar las tradiciones y la cultura de los seres humanos que habitaron y habitan este territorio. Según se prefiera, existen sendas de baja dificultad y otras algo más complejas. Las hay de largo recorrido y de trayectos cortos. Todas ellas guían al visitante a través de diferentes puntos de interés.

Son varías las rutas que discurren por antiguos caminos –sendas de Sarrondo, Antoñana...–, que comunican entre si los bellos pueblos de este espacio natural: Korres, Antoñana, Bujanda, Maestu... Varias sendas se internan en el extenso marojal –Ullibarri, Renabar, El Paseo, Larrabila...–, destacando la de Los Arrieros, que por un camino centenario, atraviesa el bosque desde Apellániz hasta Quintana. Si se pasea en silencio, a la sombra de los marojos, es posible oír el canto del pico mediano o el croar de la rana ágil. Con suerte puede verse fugazmente al corpulento jabalí. Sus inmensos roquedos calizos –Soila, La Muela, Kapildui...–, son visibles desde muchas de estas rutas. La sendas El Agin y El Cartero acercan al visitante a monumentales y singulares árboles: tilos, tejos, castaños..., testigos de cientos de años de historia del ser humano, palpable a través de los variados monumentos existentes en el Parque y sus inmediaciones: cuevas artificiales, monolitos, ruinas de castillos, puentes, molinos, todos ellos accesibles siguiendo diversas sendas: San Roman, Marizurieta, Bujanda, Botondela, Los Molinos, Txarabitana... De este modo, paseando por sus bosques y montañas, junto a ríos y arroyos y entre sus rocas, se comprende claramente los motivos por los que Izki es hoy un espacio natural protegido. Así mismo, ayuda a entender que es deber de todos conservarlo, para que, cuando las generaciones futuras recorran estas mismas sendas, puedan seguir disfrutando de sus variados bosques y, en definitiva, de todos sus valores naturales.

El campo de golf, en Urturi, permite practicar este deporte en plena naturaleza. También existen varias zonas de recreo en las inmediaciones del Parque, en áreas de gran belleza natural.